En Galicia una gran cantidad de empresas son familiares, como en otros tantos lugares. En determinadas regiones de España, como en Mallorca, tienen un grandísimo éxito, pero, ¿cuál es la clave para que estas empresas, ponemos como ejemplo las del sector turístico, que además lo son de ámbito internacional y no solo regional o nacional, sigan su desarrollo y se mantengan en la familia? La respuesta es: EL PROTOCOLO FAMILIAR.

Sucede que muchos de los conflictos en las empresas empiezan a darse a partir de la segunda generación familiar, y para dar solución de antemano a los posibles conflictos que pueden surgir, por medio de la redacción de un protocolo familiar, se pacta jurídicamente las vías a seguir, definiendo la política de actuación de las distintas áreas, desde la relativa a la estrategia de negocio como a la financiera, así como normas de conducta y valores que definen a una organización.

Lo que se busca es fijar un marco común de actuación que establezca un esquema general definido a partir de amplios consensos, fijando límites que, sin dejar de ser flexibles o estar abiertos a posibles cambios, resulten orientativos. Si bien se buscan canales de comunicación para el desarrollo de la empresa también se persigue (1) evitar, por ejemplo, la interposición de procedimientos judiciales por una paralización de órganos sociales, (2) regular la transmisión de acciones o participaciones previendo quien puede ser socio o no de la empresa o en que proporción, (3) fijar la remuneración, (4) otorgamiento de cargos dentro de la empresa, etc.

En definitiva, lo que se pretende con el protocolo familiar es:

1.- Definición estratégica de la empresa
2.- Profesionalización de la empresa
3.- Seguridad financiera
4.- Gestión eficaz
5.- Reducir los conflictos familiares

El protocolo familiar en resumen, establece unas normas claras que favorecen la convivencia presente y futura.