La campaña de la renta de 2018 empieza el próximo mes de abril con algunas novedades, una de las más destacadas es la eliminación de la declaración previa en papel.
La declaración previa es un documento que los contribuyentes podían descargarse y acudir al banco para realizar la presentación. Este modo estaba casi obsoleto debido a que era utilizado por un número muy bajo de contribuyentes en comparación con los millones de declaraciones presentadas. Por otra parte, presentaba algunos problemas como la duplicidad y retrasos en los pagos o devoluciones de IRPF.
Era una práctica habitual el que los contribuyentes hicieran su declaración en la sede electrónica de la Agencia Tributaria y, previamente a confirmarla, utilizaban el módulo de la declaración previa sin confirmar. Los datos, sin embargo, ya quedaban incorporados a Hacienda. Los contribuyentes, en ocasiones, utilizaban este modelo para consultarlo con el banco o su asesor, y estos también lo presentaban, lo que producía duplicidades. Además, en algunas ocasiones los contribuyentes pensaban que la declaración previa era lo mismo que presentar el modelo cuando realmente no terminaban de confirmarlo.
Hoy en día, se puede seguir imprimiendo la vista previa de la declaración para los casos en que los contribuyentes deseen revisarla, pero no podrán utilizarla para su presentación física. Esta decisión, es un paso hacia el objetivo de lograr digitalizar la Campaña de la Renta, anteriormente ya se han dado otros como la eliminación en el ejercicio 2014 de la presentación a bolígrafo o la creación de la plataforma Renta Web.