Las hipotecas multidivisa constituyen un híbrido financiero que combina un préstamo hipotecario con un derivado. El cliente hipoteca su casa como garantía de reembolso de un préstamo cuya cuantía varía de forma continua al margen del valor de la vivienda. Sin ser consciente de la jugada, apuesta contra el yen o el franco suizo.

Todo lo que baje la divisa elegida frente al euro le beneficia y todo lo que suba le perjudica. El cliente tiene ingresos en euros, vive en euros, pero la hipoteca la paga valorada en otra divisa. En plena crisis, con fuerte volatilidad en el mercado de cambios, las consecuencias pueden ser catastróficas. Los inmuebles han bajado de precio y la cantidad a reembolsar por la hipoteca multidivisa se ha multiplicado. Si el cliente no puede pagar las cuotas y la ejecución del inmueble no cubre la deuda, el cliente pierde la casa y sigue debiendo al banco la mayor parte del préstamo recibido.

Ante este abuso, el Tribunal Supremo se ha pronunciado considerando que estamos ante un instrumento derivado al que se aplica la MiFID, norma europea que protege al inversor. De conformidad con este régimen, la entidad bancaria ha debido evaluar los conocimientos y experiencia del cliente antes de ofrecerle la hipoteca multidivisa, y en caso de ofrecerla por ser un producto adecuado a su perfil, ha debido darle una información que pueda comprender y que incluya el aviso de los riesgos de apostar en el mercado de divisas.

Lo cierto es que los bancos no han cumplido con estas cautelas. De hecho mantienen que es un producto bancario al que no se aplica la MiFID. Pero, tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo podrían verse obligados a rendir cuentas de su mala conducta por no haber cumplido las normas más elementales de protección del inversor. Los bancos que han comercializado este tipo de productos asumen la carga de probar que han evaluado a los clientes y que han verificado que el cliente comprendía los riesgos. De no hacerlo, en aplicación de esta jurisprudencia, podrían ser condenados a reembolsar las cantidades cobradas de más por la apuesta realizada sobre la divisa, sin que el cliente tenga que reembolsar el préstamo de forma anticipada. La nulidad parcial del contrato, que queda podado de la cláusula multidivisa, no afecta al préstamo, que subsiste como si se hubiera concedido en euros, sin la trampa de la divisa.

La ley 2/1981 de 25 de Marzo, que regula el mercado hipotecario en nuestro país, sienta y establece la obligación en las entidades financieras de observar la más absoluta transparencia en el otorgamiento de créditos hipotecarios. En el caso de productos complejos como las hipotecas multidivisa, las entidades financieras deben asegurarse que el prestatario haya comprendido en toda su extensión el producto y sus riesgos.

En el departamento de derecho público de Lois Carrera Abogados y Asesores, ponemos a disposición de los afectados por hipotecas multidivisa un servicio especializado de asesoramiento, representación jurídica y reclamación.

Desde el despacho presentamos las correspondientes reclamaciones financieras en todos aquellos casos que está constatando que las entidades no cumplieron con los deberes de transparencia durante el proceso de contratación de las hipotecas multidivisa, procurando la absoluta comprensión del elevado riesgo asumido por los hipotecados con el objetivo de conseguir la nulidad de la susodicha hipoteca multidivisa.

De este modo, en aquellos casos en los que haya existido por parte de la entidad financiera una infracción de la Ley 2/1981 de 25 de Marzo, en Lois Carrera Abogados reclamamos a los juzgados y tribunales de este país la devolución de las cantidades que proceda, así como la realización de las correcciones que sean necesarias.