Si la respuesta es afirmativa, esto te puede interesar. Recientemente, un Juzgado de Primera Instancia de Bilbao ha librado a unos padres de abonar el aval hipotecario de su hijo al considerar que el banco fue poco transparente y, consecuentemente, ha decretado, la “nulidad radical” de la cláusula de los avalistas solidarios al considerar abusiva la renuncia a todos los derechos que les correspondían como fiadores.

El caso juzgado en Bilbao era el de un joven con ingresos discretos e inestables que, cuando pidió en diciembre de 2005 una hipoteca, la entidad requirió como garantía del préstamo el aval de sus padres y de sus hermanos. Cuando el hipotecado empezó a tener problemas para pagar, el banco escribió a sus progenitores advirtiéndoles de que podría embargar su vivienda. Ante este aviso, el padre del joven, ante el miedo a perder su propia vivienda, empezó a abonar las cuotas de la hipoteca de su hijo.

Ello supone, según la sentencia, que, además de la responsabilidad patrimonial universal de “la totalidad del patrimonio del deudor principal”, se une “la real sobre el bien hipotecado, y la personal añadida de los avalistas”, acumulación que la sentencia considera “abusiva” conforme a la Disposición Adicional 1ª, apartado 18, de la Ley de Defensa de Consumidores y Usuarios.

Por ello, en el fallo ha considerado que los avalistas no fueron informados por parte de la entidad de una manera lo suficientemente clara y transparente sobre las consecuencias que tenía lo que estaban firmando, por lo que ha entendido que la cláusula que les designaba como avalistas es abusiva y, por tanto, nula.