La Corte Española de Arbitraje administra desde hace más de treinta años los arbitrajes de carácter interno e internacional que le son sometidos, en cumplimiento del mandato legal conferido al antiguo Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España. Dicha función arbitral se ha visto refrendada por la nueva Ley 4/2004, de 1 de abril, Básica de las Cámaras Oficiales de Comercio, Industria, Servicios y Navegación.
El arbitraje es la solución más natural a todo conflicto en el que las partes, libremente, acuerdan por escrito que un tercero resuelva definitivamente sus posibles diferencias de interpretación, ejecución y resolución de acuerdos o contratos. Está dirigido a cualquier persona física o jurídica, sus asesores o profesionales que deseen dirimir sus controversias mediante la intervención de árbitros especializados.
Someterse a arbitraje es algo tan simple como aceptar que una figura externa e imparcial a las dos partes litigantes (árbitro) haga lo posible por resolver una disputa o controversia mediante una decisión definitiva y obligatoria para las dos partes, llamada laudo, que no se puede recurrir, algo que sí ocurre con las sentencias judiciales.
De hecho, ante un laudo, sólo se puede interponer una demanda de anulación frente a los tribunales ordinarios, con motivos muy claros y concretos, y no permite una revisión de la decisión adoptada.
Una de sus características principales es que el arbitraje excluye el recurso de la Administración de Justicia competente, lo que se traduce en un proceso más ágil y más económico que el judicial. Además, los costes asociados y las tarifas por el proceso se conocen desde el principio. Sin embargo, el arbitraje tiene la misma fuerza vinculante que una sentencia y una mayor eficacia.
Además, destacar que los árbitros son expertos en la materia en la que se pide su servicio de mediación y actúan con plena independencia e imparcialidad, y que todos los procesos arbitrales son totalmente confidenciales.
Aunque en España el arbitraje es algo relativamente nuevo, en otros países es un método de resolución de disputas muy popular. La Unión Europea ha apoyado el avance del arbitraje con el objetivo de evitar el colapso de los tribunales mercantiles y agilizar también los acuerdos entre empresas, sobre todo los que afectan a relaciones de empresas de distintos países.
En Lois Carrera creemos que el arbitraje es una solución eficaz e inteligente para resolver tus conflictos empresariales y un distintivo de calidad para tu empresa. No dudes en consultar con nuestros profesionales si quieres saber más sobre este método alternativo de resolución de conflictos.